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(Tomado
de Noticias Yahoo)
Interesante artículo de Sergio
Parra en Genciencia. Si bien intenta
ser una unidad, en el artículo
claramente pueden encontrarse dos
mitades bien diferenciadas. Una
primera que habla sobre lo que científicamente
se entiende por muerte de un ser
y una segunda que, a mi entender,
permite realizar una serie de interesantes
reflexiones. En esencia, esta segunda
parte habla del papel y la influencia
del médico sobre las enfermedades
de las personas. "Ir demasiado
al médico podría ser
más peligroso que no ir"
sirve de título al análisis
aquí realizado.
Según
podemos encontrar en esa parte del
artículo, Craig Feied viene
a decir que muchas personas reciben
tratamientos que no necesitan, y
que por otra parte pueden resultarles
perjudiciales. En este sentido,
ya Aurelio Cornelio Celso, eminente
médico romano en su tratado
'De Res Medica' (Siglo I a.C.) se
expresaba así: "Es menester
no ignorar que los medicamentos
tomados en brebajes no siempre resultan
útiles a los enfermos, y
que habitualmente, perjudican a
las personas sanas".
Cualquiera
puede entender que eso es así.
Y sin embargo, somos como somos.
Porque… ¿a quién
no le suenan estas frases?
"Ayer
estuve aquí (en urgencias)
y me dieron un medicamento 'X'.
Y hoy sigo igual". Las personas,
cuando actuamos como pacientes,
no damos tiempo a que las enfermedades
curen, que sigan su proceso. No
tenemos paciencia. Vamos al mismo
ritmo acelerado de la sociedad actual.
Y, si en un tiempo que nosotros
creemos prudencial, y que suele
ser casi siempre escaso, no mejoramos,
volvemos a acudir al médico.
Con lo que aumentan las posibilidades
de recibir un fármaco diferente,
con la misma eficacia que el que
nos dieron inicialmente, pero con
mayores efectos secundarios.
Además,
piénsenlo por un momento.
Imagínense que están
en consulta, y tienen delante a
una persona que apenas mejora con
un analgésico determinado
(inicialmente, solemos dar el más
seguro y con menos efectos secundarios).
Podemos probar con un segundo medicamento,
pero teniendo en cuenta que ya no
estará tan exento de efectos
secundarios. Un ejemplo son los
antiinflamatorios en mayores de
65 años. Y, a cada visita,
al tiempo que aumenta la intensidad
del tratamiento pautado, también
aumentan los efectos no deseados
sobre el organismo del doliente.
"¿Y
no me va a dar nada?". Pregunta
reiteradamente realizada en los
servicios de urgencias ante la no
prescripción de un fármaco
por parte del médico, en
procesos que, realmente, no necesitan
tratarse con medicamentos (diarreas,
resfriados comunes, por ejemplo).
De hecho, mucha gente considera
mala praxis (es decir, que el médico
no actúa como debería)
cuando no le receta algo. Y todos
saben que, si una persona acude
de forma repetida a buscar un medicamento,
al final acaba consiguiéndolo
(evidentemente, siempre dentro de
unos límites; pero el antibiótico
es uno de aquellos ejemplos en que
esto sucede).
"Esto
que me ha dado, ¿no es un
antibiótico? ¿Y no
me va a dar antibiótico?".
Existe la creencia popular que sólo
los antibióticos funcionan
cuando tenemos una infección.
Y lo cierto es que las infecciones
causadas por virus (la gran mayoría
de las que vemos en los centros
de urgencias) no responden a los
antibióticos. Se dice que
la gripe, si tomamos antibiótico,
dura 7 días. Y sin él,
dura una semana.
Lo
cierto es que como dice por el Dr.
Mario Moreno, del Centro Médico
Game de Sant Boi, y maestro en muchos
aspectos de bastantes de nosotros:
"Las enfermedades existen,
independientemente de la existencia
de los médicos".
Y
los datos son los que son. Al parecer,
durante diversas huelgas de facultativos
en Los Ángeles, Israel y
Colombia, la tasa de mortalidad
disminuyó de manera significativa
en los 3 lugares, y en porcentajes
nada desdeñables (entre un
18 y un 50%).
Y
en la ciudad de Washington, durante
un congreso de medicina en que un
elevado número de médicos
abandonaron la ciudad, la mortalidad
también sufrió un
descenso importante. ¿Coincidencia
o no? ¿Qué opinan?
¿Medicamentos
sí, medicamentos no?
De
todas formas, muchas personas pueden
opinar, y con razón, que,
si existen los medicamentos, ¿por
qué vamos a prescindir de
ellos? ¿Puede concebirse
un sistema sanitario "potente"
que no utilice los fármacos
para curar?
Pues
lo cierto es que sí. Y el
mejor ejemplo, es el sistema sanitario
de Cuba: 50 años de embargo,
que han repercutido de forma bastante
intensa sobre el abastecimiento
de medicamentos y material médico
y, sin embargo, según un
estudio realizado recientemente,
está considerado como el
mejor sistema sanitario de América
Latina. Y esta clasificación,
como pueden ver en el artículo
enlazado, está basado en
esperanza de vida, cantidad de médicos
per cápita, porcentaje de
población vacunada, y tasas
de mortalidad infantil, entre otros
parámetros.
¿Y
cómo lo han conseguido? Pues
mediante dos medidas básicas:
Priorizando
la prevención que, por otro
lado, es la medida más eficaz
y económica para luchar contra
la enfermedad. Y para prevenir,
lo mejor es potenciar una buena
educación sanitaria en la
población; aprender a tratar
aquellos problemas más frecuentes,
sin necesidad de acudir, una y otra
vez, a los centros de salud.
Potenciando
la Atención Primaria como
forma de asumir aquellas enfermedades
más banales, más fácilmente
solucionables, y que no requieren
del aparataje utilizado en el primer
mundo (hartamente más caro
y menos eficiente).
Prevengamos,
pues, y potenciemos la Atención
Primaria de Salud. Gastaremos menos,
y viviremos más y mejor.
Por
Dr. Francisco Marín Atención
Primaria
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